<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<?xml-stylesheet href="http://www.lacoctelera.com/stylesheets/atom.css" type="text/css"?>
<feed version="0.3" 
xmlns="http://purl.org/atom/ns#"
xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
>
	<title>Iglesia de Hoy</title>
	<tagline type="text/html" mode="escaped">La actualidad de La Iglesia Católica de Quintanar y del resto del mundo</tagline>
	<link rel="alternate" type="text/html" href="http://iglesiadehoy.lacoctelera.net"/>
	<modified>2007-05-14T12:53:56+00:00</modified>
	<info type="application/xhtml+xml" mode="xml">
		<div xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">
			This is an Atom syndication feed. It is intended to be viewed in a news aggregator or syndicated to another site.  Please visit the <a href="http://intertwingly.net/wiki/pie/">Atom Project</a> for more information.
		</div>
	</info>	
	<dc:subject>Cine</dc:subject>
	
	<generator url="http://www.the-shaker.com" version="v0.1">the-shaker: that blog/flickr/multimedia-aggregator kind of thing</generator>
	<entry>
		<author>
			<name>Iglesia de Hoy</name>
			<logo>http://s3.amazonaws.com/lcp/iglesiadehoy/myfiles/church565x65.gif</logo>
		</author>
		<id>http://iglesiadehoy.lacoctelera.net/post/2007/05/14/-ella-sabia-su-hijo-cruzaba-hora-mas-triste-y-amarga-</id>
		<title>&quot;Ella sabía que su hijo, cruzaba la hora más triste y amarga&quot;</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://iglesiadehoy.lacoctelera.net/post/2007/05/14/-ella-sabia-su-hijo-cruzaba-hora-mas-triste-y-amarga-" />
		<issued>2007-05-14T12:53:56+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:52:36+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;TABLE cellSpacing=0 cellPadding=0 width=&quot;100%&quot; border=0&gt;
&lt;TBODY&gt;
&lt;TR&gt;
&lt;TD class=destacado&gt;&lt;FONT size=4&gt;&lt;B&gt;&lt;/B&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/TD&gt;
&lt;/TR&gt;
&lt;TR&gt;
&lt;TD class=corto&gt;&lt;/TD&gt;
&lt;/TR&gt;
&lt;TR&gt;
&lt;TD&gt;&lt;/TD&gt;
&lt;/TR&gt;
&lt;TR&gt;
&lt;TD class=destacado&gt;
&lt;DIV align=justify&gt;
Los apóstoles dormían en la hora más triste de Jesús en esta tierra. La excusa: tenían sueño. Pero Jesús moría... Sólo un apóstol velaba: el traidor. “Era de noche” había dicho Juan. Desde ese momento sería eternamente de noche para él. Otra alma estaba en vela, orando con lágrimas profundas en su rostro: María. No puedo creer que la Virgen María esa noche pudiera dormir. Le habían arrancado el sueño. Los corazones que aman, aunque no vean, saben. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ella sabía, por intuición maternal y sobrenatural que su hijo cruzaba la hora más triste y amarga, Y Ella, la Virgen fiel, la Madre maravillosa, le acompañó, lo fortaleció. Ella fue el ángel que le infundió fuerzas. Eres corredentora por haber sostenido con tus brazos, oración y amor al Redentor en su pasión y muerte. Esa noche no fuiste para ti, fuiste toda para Jesús moribundo. Tu corazón, tu amor, tu oración lo mantuvo en vilo. Como cuando era un niño le animaste a repetir aquellas palabras que Él te había enseñado desde siempre: “Tu voluntad, Señor”. Palabras que Él se sabía muy bien, pero que en el océano de dolor y abandono en que navegaba, era casi incapaz de balbucir. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tú recogiste en tu corazón aquella sangre de tu Hijo. Aquella sangre que sería inútil para muchos, Tú la transfundiste a los futuros mártires. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tú supiste de Judas. ¡Qué dolor, qué dolor, qué dolor inútil para él! Con una voz que hubiera amansado a la fiera más salvaje, le dijiste: “¡Judas, Él perdona!” Y estas palabras no amansaron a aquella fiera humana, como tampoco las palabras más amorosas y suaves que haya recibido de Dios un pecador: “Amigo, ¿a qué has venido? ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? Si todos llevamos en los labios el beso de Judas, te pido me concedas, si soy una fiera humana, la ternura que manifiesta un tigre con sus cachorros. Jamás permitas en mí la reedición del apóstol reconocido como “el traidor”. Cualquier cosa menos eso. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tú supiste de Pedro. ¡Qué dolor, qué dolor, qué dolor tan distinto! Cuando te contaron de sus lágrimas, las tuyas se calmaron. Era un apóstol herido, pero salvado. Si Jesús había rogado por Simón, seguramente Tú también rogaste por él, porque eras la Madre de la Iglesia, y si por alguien debías rogar era por el vicario de tu Hijo. Cuantas victorias finales habrás de lograr con apóstoles heridos, maltratados por Satanás, cribados por él. Pero Cristo ha rogado por ellos y Tú has intercedido también. Yo quiero ser uno de esos a quien tu intercesión salve del abismo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tú supiste que lo aprehendieron y lo llevaron al Sanedrín y a Pilatos y a Herodes... ¡Horror! y ... lo condenaron a muerte. La espada entró casi hasta la empuñadura en tu corazón. La hora tan largamente temida, la hora que Tú trataste de detener con tu amor, rompió el dique y arrasó con todo, te arrastró a ti por la impetuosa corriente. Eras una herida total que aún con el roce del aire, el vuelo de una golondrina te hacía sufrir intensamente.&lt;/DIV&gt;
&lt;/TD&gt;
&lt;/TR&gt;
&lt;/TBODY&gt;
&lt;/TABLE&gt;

		</content>
	</entry>
	<entry>
		<author>
			<name>Iglesia de Hoy</name>
			<logo>http://s3.amazonaws.com/lcp/iglesiadehoy/myfiles/church565x65.gif</logo>
		</author>
		<id>http://iglesiadehoy.lacoctelera.net/post/2007/05/14/-amarse-unos-los-otros-como-yo-les-he-amado-</id>
		<title>&quot;Amarse los unos a los otros, como yo les he amado&quot;</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://iglesiadehoy.lacoctelera.net/post/2007/05/14/-amarse-unos-los-otros-como-yo-les-he-amado-" />
		<issued>2007-05-14T12:51:16+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:52:36+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;TABLE class=&quot;imgizqda&quot;&gt;
&lt;TBODY&gt;
&lt;TR&gt;
&lt;TD class=&quot;imgcen&quot;&gt;&lt;/TD&gt;
&lt;/TR&gt;
&lt;/TBODY&gt;
&lt;/TABLE&gt;
&lt;p&gt;Juan 15, 9-11 &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;I&gt;En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros. &lt;/I&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;B&gt;Reflexión:&lt;/B&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El buen ejemplo de una persona siempre nos deja algo grabado en nuestro corazón. Nos dan ganas de querer imitar sus acciones, incluso superarlas. Qué mejor aún cuando estas acciones van profundamente ligadas a las virtudes que sobrepasa todo aquello que es común y corriente, lo de todos los días. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No podemos negar que al ver el trazo de la huella de esas almas que pasan por esta vida no sólo haciendo el bien sino que se sacrifican por dar todo de sí, nos hacen querer estar con ellas siempre, experimentamos un cierto magnetismo de tal grado que queremos pisar su rastro. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Unos simples pescadores vieron en la arena las huellas de un hombre. Le siguieron y le conocieron; al encontrarlo, les habló mucho más que de una pesca, les hizo conocer los misterios más profundos que los océanos, vieron sus obras, escucharon sus palabras y llegado el momento recibieron el consejo de preparar su alma para imitar su amor. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quien es amado, sabe corresponder amando sin límites, como un padre que no duda en entregar su vida por el hijo. Es en este caso que el Hijo, amando al Padre, da la vida por muchos otros, para que su relación filial como hijos, sea recuperada y vuelva de nuevo la alegría. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por ello, nuestra correspondencia debe ser de donación semejante. La entrega de lo que somos, a aquellos que amamos y conocemos, a los que nos son cercanos, pero también a los que no tenemos ni cercanos en nuestro corazón ni nos son conocidos. Allí radica nuestra alegría: “amor es donación”. &lt;/p&gt;

		</content>
	</entry>
</feed>
